** El Zócalo capitalino rompe el Récord Guinness con la Catrina más alta del mundo; se reporta una afluencia masiva y derrama económica histórica en municipios clave.
Redacción
Ciudad de México. — Las celebraciones nacionales con motivo del Día de Muertos alcanzaron una participación histórica en diversos puntos del país, consolidando el arraigo cultural y detonando el turismo local.
. El epicentro de los festejos se concentró en la Ciudad de México, donde la Catrina Monumental instalada en el Zócalo rompió oficialmente el Récord Guinness como la más alta del mundo, atrayendo a millones de visitantes locales y extranjeros.
La estructura gigante, confeccionada por artesanos mexicanos y enmarcada por un tapete floral de 70 mil flores de cempasúchil, se convirtió en el principal atractivo de la temporada.
Debido al éxito rotundo y a la continua llegada de turistas, las autoridades capitalinas anunciaron de forma extraordinaria que la megaofrenda y la Catrina monumental se mantendrán en exhibición durante dos semanas más, permitiendo que un mayor número de familias disfruten de la instalación.
De manera paralela, en municipios del Estado de México como Texcoco y Naucalpan, las festividades concluyeron con un éxito rotundo y reportaron saldo blanco.
En Texcoco, el desfile tradicional estuvo encabezado por el Alcalde Nazario Gutiérrez y destacó por la colocación de 19 figuras iluminadas alusivas a los oficios populares de la comunidad. Por su parte, Naucalpan congregó a más de 60 mil almas en el Foro de la Unidad Cuauhtémoc para el cierre del Festival Internacional “Las Cuatro Casas”, donde agrupaciones de culto como La Maldita Vecindad protagonizaron un concierto masivo e incluyente.
En el ámbito comercial y de servicios, la jornada del 2 de noviembre transcurrió con normalidad en las principales urbes del país. Aunque las instituciones bancarias tradicionales y los planteles educativos suspendieron actividades de acuerdo con los calendarios oficiales, los centros comerciales, supermercados y sistemas de transporte público operaron de forma habitual, toda vez que la fecha no está catalogada como día de descanso obligatorio por la Ley Federal del Trabajo.
Las autoridades de protección civil federales y estatales calificaron la jornada festiva como ejemplar, destacando el civismo de la población en los panteones, desfiles y plazas públicas, lo que permitió que las tradiciones más emblemáticas de la identidad mexicana se vivieran en un clima de paz, memoria y fraterna convivencia comunitaria.
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