**”El sueño priísta que se convirtió en el AIFA”, México tardó más de 50 años buscando el proyecto del Aeropuerto de Zumpango
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**El AIFA resulta la consecuencia de la planeación del aeropuerto desde el gobierno de Luis Echeverría.
Por: Alejandro Carrillo
Reportaje.
Hace poco más de un año el centro de estudios Espinosa Yglesias dió a conocer un documental que genera una narrativa en torno a la decisión política del ex presidente Andrés Manuel López Obrador para cancelar el proyecto del NAIM ante la imperiosa necesidad de ampliar la oferta del aeropuerto Benito Juárez de la CDMX y la saturación existente desde 2014, dando marcha a la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) justamente en la base militar aérea de Santa Lucia, coincidente con el primer antecedente en el sexenio de Luis Echeverría dónde se señalaba que la mejor alternativa para evitar la saturación debería haber sido construir el aeropuerto en Zumpango.
Según un estudio técnico de los años 70’s la mejor alternativa de ubicación sobre el tema aeronáutico del espacio aéreo sería en el mismo corredor del aeropuerto internacional de la Ciudad de México “Benito Juárez”, ya que se encuentra a menos de 90 grados en la misma ruta de los aviones de la CDMX, el cuál se encuentra solamente dispuesto hacia la región de Zumpango.
Desde los años 50’s el aeropuerto en Santa Lucia era catalogado como el centro de operaciones militares del país, sin embargo en la época de los 70’s se lleva a cabo el denominado “Proyecto Zumpango”, mismo que planteaba que se hiciera el aeropuerto internacional de la CDMX en las tierras de la región que contemplaba Zumpango, Jaltenco y Nextlalpan, con la intención relocalizar el aeropuerto en las afueras de la ciudad, sin embargo por cuestiones políticas se postergó el proyecto hasta 2021 que se instaló el AIFA.
El problema de la limitada capacidad operativa del AICM, también conocido como Aeropuerto Benito Juárez, fue visualizado y analizado por primera vez durante los mandatos de los presidentes Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) y Luis Echeverría Álvarez (1970-1976). Ya desde entonces se había pronosticado que el número de operaciones aéreas crecerían hasta superar la capacidad anual de la infraestructura por lo que resultaba necesario implementar una solución de largo plazo.
En este sentido, la principal propuesta era construir un nuevo aeropuerto en el Área de Zumpango, estado de México. Dicho proyecto significaba la relocalización completa del AICM y una enorme inversión para desarrollar un nuevo aeropuerto en un sitio que se encontraba relativamente cercano a la ciudad. Una segunda alternativa era la construcción de una nueva pista en el aeropuerto internacional “Benito Juárez”, sin que esto implicara la relocalización del aeropuerto existente. Esta última opción era factible en la década de los 70’s porque existía una considerable reserva territorial alrededor del actual AICM que no había sido cubierta por la mancha urbana, pero se desaprovechó.
La opción de Zumpango era defendida por un grupo político encabezado por la entonces llamada Secretaría de Obras Públicas (SOP), cuyo titular era el ingeniero Luis Enrique Bracamontes. Esta coalición se basaba en el argumento de que el aeropuerto existente debía ser relocalizado completamente al área de Zumpango porque éste era el sitio más cercano al centro de la demanda que además cumplía con las especificaciones técnicas de aquella época.

La SOP era la encargada de desarrollar la
nueva infraestructura de comunicaciones
y transportes y, por lo tanto, la construcción del nuevo aeropuerto en Zumpango significaba que la SOP sería la dependencia que lideraría el proyecto y se beneficiaría más de su implementación.
La segunda coalición era liderada por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a cargo del ingeniero Eugenio Méndez Docurro. Esta coalición se basaba en el argumento de que la infraestructura existente podía ser usada por una década más, siempre y cuando se hicieran algunas mejoras menores.
Aquellos que simpatizaban con esta idea argumentaban que las reservas de tierra en Zumpango debían adquirirse de cualquier manera para que el nuevo aeropuerto se construyera, pero dicho desarrollo debía hacerse en el futuro con la finalidad de seguir amortizando las inversiones ya realizadas en el Aeropuerto Benito Juárez.
La lucha se acentuó en el contexto de la transición presidencial que aún prevalecía en México durante los años setenta donde la liturgia política dictaba que el candidato del PRI era seleccionado de entre los miembros del gabinete al final de cada sexenio, minuto de los dos fue el elegido pero el jaloneo hacia pensar que podrían figurar en el dedo presidencial.
Sin duda, un proyecto de política pública tan visible como el NAICM tenía el potencial de incrementar significativamente el capital político del secretario de obras públicas; por lo que es posible que Echeverría no fuera particularmente entusiasta en promover la construcción de un nuevo aeropuerto ya que eso significaba usar su capital político para promover un proyecto que él no inauguraría personalmente.
Durante los últimos días de su mandato Echeverría recibió los resultados del estudio y muy a pesar de las aspiraciones de Luis Enrique Bracamontes, decidió posponer el proyecto en Zumpango. Según las conclusiones, la mejor solución para la época era un punto medio: hacer
las inversiones menores en el aeropuerto existente, sin necesidad de construir una pista y ganar tiempo para expropiar la
tierra donde años más tarde se podría
desarrollar el nuevo aeropuerto.
Para ello, se realiza la expropiación de los terrenos para el proyecto del nuevo Aeropuerto en Zumpango de 28,462,236.79 metros cuadrados es decir 2 mil ochocientas 46 hectáreas, el viernes 3 de mayo de 1974 en la jurisdicción de los municipios de Zumpango, Nextlalpan y Jaltenco.
La solución de política que era defendida por la SCT fue implementada en el
corto plazo, pero el aeropuerto en Zumpango nunca se hizo realidad debido a eventos coyunturales que impidieron su materialización. La crisis económica en 1976 y la transición del gobierno de José López Portillo minó la importancia del nuevo aeropuerto en la agenda gubernamental.
Años más adelante, la tierra que había
sido expropiada para desarrollar el proyecto en Zumpango fue invadida por asentamientos irregulares y este sitio fue
descartado, perdiéndose así una clara oportunidad para resolver los problemas de capacidad aeroportuaria de la ciudad de México a largo plazo, sin embargo al parecer el sueño de Echeverría se pudo concretar con la instalación del AIFA por López Obrador medio siglo después.
Este ha sido un patrón recurrente a lo
largo del tiempo. Por ejemplo, al volverse infactible Zumpango, la atención se
reenfocó nuevamente en el proyecto de
construir una tercera pista en el AICM.
En los 80’s el SENEAM se retoma el proyecto sin embargo, pasó a segundo plano por el sismo de 1985 pero se tenía ya en el radar la saturación del Benito Juárez aunque la población de la ZMVM no era la de hoy.
Durante la administración del presidente
Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) se tomó la decisión de mover la aviación privada fuera del AICM, lo que incrementó la capacidad para atender vuelos comerciales de manera significativa, ampliando el horizonte de saturación del aeropuerto. Sin embargo, como sucedió con otras soluciones cosméticas durante los sexenios anteriores, esta medida sólo le dio un respiro temporal al AICM. Conforme se recuperó la economía del país hacia finales de los años noventa, resultó inevitable que este nuevo límite de saturación fuera excedida nuevamente.
Después se sacó la aviación ejecutiva a Toluca en época de Zedillo con la lógica de despresurizar el Benito Juárez, pero quedó latente el proyecto en Zumpango.
El proyecto del NAIM se planteó desde la época de Ernesto Zedillo por la saturación que ya se tenía con los vuelos por lo que a través de la empresa estadounidense MITRE se llevó a cabo el análisis del tráfico aéreo en 1990, sin embargo por la cercanía a la CDMX y factores como la falta de planeación para controlar el crecimiento urbano en la zona del aeropuerto dejaban como alternativa con mayor posibilidades el aeropuerto en Texcoco.
MITRE es una empresa tecnológica gestada en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) por sus siglas en inglés desde ahí se empezaron muchos de los estudios en 1940 en materia de aeronáutica en el mundo y para la década de los 90’s el gobierno mexicano ya planteaba la posibilidad de concretar el proyecto en Texcoco.
Luego vino la posibilidad con Vicente Fox de construir el aeropuerto internacional en los terrenos del ex lago de Texcoco, pero la disputa con ejidatarios volvió el tema técnico en una discusión política, que terminó con el enfrentamiento con los macheteros de Atenco, lo que canceló momentáneamente el proyecto en 2002.
Ya con Felipe Calderón se dió seguimiento a la planeación aeroportuaria y recibió recomendaciones de viabilidad, pero el proyecto enfrentó fuertes críticas por riesgos de inundaciones y afectaciones ambientales en el oriente del Valle de México, durante su gobierno se priorizaron estudios de suelo, aunque el megaproyecto no se materializó, avanzaba en los estudios técnicos.
Enrique Peña Nieto, anunció el megaproyecto del nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México (NAIM), impulsado con financiamiento público y un fideicomiso impulsado por el impuesto de la ocupación aeropuertaria (TUA) contando con el diseño del prestigioso arquitecto Norman Foster, mismo que ganó el premio internacional de mejor proyecto años después de la cancelación del aeropuerto mexicano.
Tras ganar la elección de 2018, en un ejercicio poco claro y aún sin ser presidente Andrés Manuel López Obrador canceló la obra del NAIM en una consulta, argumentando que tardaría más la construcción de las tres pistas que abrir el AIFA y que era más factible cancelar el HUB internacional que representaba el aeropuerto de Texcoco que hacer dos pistas en Santa Lucia.
Al final, el sueño priísta de los años 70’s fue construido por Andrés Manuel López Obrador medio siglo después, para muchos insuficiente, aunque si precisamos quedan pendientes dos pistas más que deberán de ser construidas por el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo en la segunda etapa.
El AIFA coincide con el Proyecto Zumpango realizado en el sexenio de Luis Echeverría dónde precisamente López Obrador iniciaba su carrera pública en el PRI, sin embargo no cuenta con la misma proyección que en ese tiempo ya que pudo haber sido más eficaz descentralizar el tráfico aéreo, y construir una alternativa para el transporte aéreo desde hace medio siglo.
El AIFA el sueño que llegaría a Zumpango 50 años después.
El AIFA fue construido en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador por la ingeniería militar mexicana, todavía recordamos la advertencia al General de División Ingeniero constructor del Estado Mayor, Gustavo Ricardo Vallejo Suárez UE le realizó el presidente respecto de la fecha de inauguración asumiendo que la misión sería cumplida.
El AIFA obtuvo en 2023 el “Prix Versailles” -Premio Versailles- en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) lo cuál fue un reconocimiento al agrupamiento de Ingenieros Felipe Ángeles.
Hoy el reto para la presidenta Claudia Sheinbaum es lograr que la zona metropolitana del Valle de México, logré el sueño de compilar un sueño para que el AIFA sea realmente el aeropuerto de la ciudad de México ya que aunque ya está en operación, aún no logra suplir la ocupación en el aeropuerto Benito Juárez.
El reto a partir del proyecto del aeropuerto de Zumpango, es sin duda alguna entender que más allá de coyunturas políticas y cambios de sexenio los proyectos de gran relevancia deben de tener visión de Estado y no traicionar el desarrollo del país con ocurrencias políticas que se retoman después de medio siglo, pero ya sin tener la misma eficiencia, ni el mismo momento para el país.