En el marco del Festival Cultural “El Viento nos Une”, la alcaldesa Azucena Cisneros participa en los talleres gratuitos que capacitarán a dos mil personas en la elaboración artesanal de esta pieza tradicional.
Ecatepec, Edoméx. – Con una respuesta entusiasta de la comunidad, hasta 500 personas podrán participar diariamente en los talleres de elaboración de pan de muerto impartidos en la explanada municipal. Estas actividades forman parte del Festival Cultural Ecatepec 2026 “El Viento nos Une” y son dirigidas por maestros panaderos locales desde su inicio el pasado 29 de octubre.
“Ya huele a pan, ya van a salir los suyos”, expresó la alcaldesa Azucena Cisneros Coss al integrarse activamente a las dinámicas de preparación. Durante el evento, la mandataria observó el correcto funcionamiento de dos monumentales hornos artesanales de adobe que operan con leña, los cuales fueron construidos especialmente en la misma plaza principal del municipio.
La munícipe, junto con colonos de diversas comunidades, elaboró las tradicionales piezas de pan como parte de la cartelera del festival, el cual comenzó el 28 de octubre y concluirá el próximo 2 de noviembre. Este encuentro cultural despliega a más de 200 artistas —muchos de ellos originarios de Ecatepec— a lo largo de 18 sedes distribuidas en todo el territorio municipal.
Para los habitantes y visitantes de la región, la apertura de estas cocinas públicas representa un acierto institucional. Blanca Estela Monzón, de 56 años de edad y residente de Tultitlán, acudió acompañada de sus nietos, su hija y su yerno —quienes viven en el barrio de San Juan Alcahuacan, cerca de San Cristóbal— para aprender la receta y convivir en familia.
La logística del taller permite el acceso controlado de grupos de 50 personas, quienes se distribuyen en 10 mesas de trabajo instaladas al aire libre. Bajo la guía de los expertos, los asistentes cumplen con el protocolo de lavado de manos, reciben los insumos, amasan y dejan reposar el preparado, para posteriormente moldear los tradicionales “huesitos” y meter el pan a hornear por un periodo estimado de 30 minutos.
Las jornadas de capacitación culinaria operarán de forma continua hasta el 1 de noviembre, proyectando una atención total de dos mil personas en los cuatro días de actividades, con una notable asistencia de niñas, niños y familias completas. Al respecto, los participantes reconocieron que el proceso técnico de mezclado, volteado y aireado de la masa requiere destreza para lograr la consistencia ideal.
La infraestructura artesanal utilizada fue posible gracias al trabajo previo de colonos y personal municipal de los Centros Comunitarios Tonallis, quienes fabricaron los adobes mediante el amasado tradicional de barro con pies y manos, dejando secar cada pieza durante varias semanas antes de levantar los hornos.
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