Editorial
Hoy que se cumplen tres años de la llegada de la primera mujer gobernadora en el Estado de México, los alcances de la transición ponen en la mesa las lecturas de propios y extraños para resolver que existe saldo positivo, pero aún insuficiente.
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La entidad con mayor número de habitantes también tiene los mayores retos del país, por eso la gobernabilidad y la seguridad han sido dos aspectos fundamentales para dibujar la transformación.
Delfina ha estado lejos de escándalos por familiares incómodos y no se conocen cuestionamientos por enriquecimiento inexplicable de los secretarios en turno, ni de la propia titular, como dijera un clásico “Eso casi no cuenta, pero cuenta mucho” en tiempos donde la excepción no es la regla.
Se dió un giro a la política social, con una visión hacia las mujeres que representa una suerte de consolidación del ejercicio de gobierno, el programa mujeres con bienestar amplió el Salario Rosa, pero basó su funcionamiento en algo distinto ya que lejos de representar una estructura política, se volvió en un terreno fértil en el avance en la atención a más de 700 mil mujeres de forma directa.
La propia visión respecto del trabajo del gobierno desde territorio, ponen en su justa dimensión a la maestra texcocana, ella no se distrae con disputas políticas, le atrae más bien el bienestar animal que la diatriba por el protagonismo.
Su número de apariciones en el congreso Estatal también da sentido a la acción política en la vida real, atrás quedaron los dislates de los gobernadores que no acudían ni a rendir cuentas, ni a la instalación de los propios periodos legislativos, el dicho aquel de que “el gobernador propone y el congreso dispone”, en alguna medida se concreta, más que en el pasado donde los destinos de las iniciativas se daban como cambio de favores políticos y daban cauce a una complicidad institucional que dominó la lógica del gobierno e incluso daban vida a la oposición desde las bancadas “independientes”.
La apertura de dos sistemas nuevos de movilidad con el trolebús Santa Martha Chalco y el Mexicable 3 que está en un avance importante (Más del 80 Por ciento), ponen en la mesa que en los temas fundamentales para la gente hay avances, lo que resulta un aliciente para la inversión pública y privada.
La obra social es otro de los apartados que confirman que el EdoMéx no está olvidado, ni se ve más como una suerte de compromisos pactados con los constructores de las casas blancas y las fortunas infinitas.
Sin duda, la velita en el pastel es el Plan Oriente, pues confirma que lo que era necesario para salir del olvido era la voluntad política y el trabajo permanente, este planteamiento impacta a millones de habitantes, y da claridad de un modelo atención regional que si se replica en otras regiones podría sacar en los próximos años al Estado de México de sus retos más importantes.
Por ello se ven obras en escuelas, en vialidades, nuevos caminos, puentes el propio periférico norte que se reencarpetó en su totalidad, la construcción del nuevo macro libramiento, la conclusión del tren insurgente, del tren al AIFA y ahora los trenes a Pachuca y Querétaro que pasan por el EdoMéx.
La política de atracción de capital no se rompió a pesar del cambio de régimen, eso le da un sentido de preservación de la relación con el empresariado, misma que no se ha visto trastocada, consolidando al EdoMéx en su destino logístico e industrial, planteando la instalación de nuevas plantas en el área farmacéutica con Pfizer y en el ramo logístico con Amazon y Mercado Libre, por detallar algunas.
La distancia del partido no la aleja de la realidad política y su liderazgo quedó claro al consolidar una dirigencia estatal que no ha tenido la necesidad de jugar un papel de juez y parte, pero el reto de las elecciones del 2027 dejan esa parte política como un futuro incierto ante la falta de un guión previo que permita saber que depara al futuro de la clase política desde Lerdo 300.
Una de las políticas más destacadas de esta primera mitad de su gobierno, sin duda tiene que ver con la mirada distinta que tuvo la reforma a la ley de protección a periodistas, siendo la primera vez que un ejecutivo del Estado se sienta con los periodistas y plantean un camino para atender la problemática histórica en la falta de servicios de salud, capacitación, gastos funerarios, a favor de una mayor protección en materia de medidas de protección y prevención, e incluso de integración a los programas de bienestar logro que no hubiera sido posible sin esta definición sin filtros que posee Delfina Gómez Álvarez.
La maestra no es igual que los demás gobernadores, ni tampoco se ha dejado envolver por la inercia; es cierto que el sistema no está desmontado en su totalidad, pero tampoco ha absorbido absolutamente a la texcocana, a quien es común, ver saliendo a los portales de Toluca a pie y sin escoltas, en el centro comercial sin la parafernalia, bajandose de su camioneta para recoger un perrito o escuchando a la gente en las audiencias públicas.
Para adelante la expectativa crece después del primer tramo con sello propio, limpiando la casa con los operativos contra la extorsión, el despojo, el contubernio con el crimen organizado, para evitar el huachicol del agua, incluso con detenciónes en las propias secretarías por temas como la venta de plazas y los verificentros.
Sin duda, el reto de configurar nuevas reglas políticas para la designación de candidatos de Morena y aliados, de la mano con la gobernadora es un reto que está en la puerta más próxima, pero tampoco necesariamente es un tema de crisis, sin embargo, es un momento ideal para reflexionar sobre el papel histórico que tiene la titular del ejecutivo en la toma de decisiones políticas y el respaldo de su partido y aliados.
Aquí es donde se dará cuenta de una nueva etapa, dónde la maestra tendrá que dar cátedra de que la personalidad conciliadora no representa de ninguna forma una debilidad, y que aún alejada de las prácticas históricas de los gobernadores en turno y eso es algo que no tendría por qué cambiar, quien tiene el liderazgo lo ejerce en favor de la población.