Editorial
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Resulta físicamente inevitable que el Péndulo siempre oscilará de un extremo a otro de acuerdo a su propio diseño, ni antes ni después, ni se puede evitar por más que se quiera ocultar, ni aunque se censure el hecho.
El derecho de decidir que ver, que escuchar, que leer e incluso que nos aparezca en el algoritmo del dispositivo es de cada persona, no se puede y menos se debe de asumir en algún tipo de defensa institucional, para garantizarlo; el asunto es muy fácil, cada audiencia tiene en su mano el poder de cambiarle hasta encontrar lo que le gusta.
La libertad de expresión se defiende desde la crítica y la editorial mordaz, desde la raíz misma de las notas periodísticas que están basadas en investigaciones en materia de transparencia y datos e incluso de filtraciones, en algunos casos es un esfuerzo de medios de comunicación completos para dar a conocer a todos la verdad de lo que nos ocurre, asumiendo los riesgos.
Evidencias hay muchas el escándalo del expresidente Nixon con el Water Gate, la Casa Blanca de Peña Nieto, dada a conocer por Carmen Aristegui, los vídeos de las ejecuciones en Aguas Blancas, la Guerra Sucia y sus manejos so pretexto de la persecución de la liga 23 de septiembre, por la Dirección Federal de Seguridad y la Brigada Blanca.
Los escándalos del padre Maciel, los dragones que soltó Lidia Cacho contra el recientemente liberado ex gobernador de Puebla Mario Marín, y Kamel Nacif, el enriquecimiento inexplicable del Negro Durazo, el escándalo del general Gutiérrez Rebollo, los excesos de Elba Esther Gordillo, la narrativa del grupo Atlacomulco y los Hank.
Historias tan ilógicas, como la matanza de estudiantes de 1968 en la plaza de Tlatelolco, el asesinato de Luis Donaldo Colosio, los fraudes en la elección de 1988, el asesinato de Manuel Clouthier, la matanza de aguas blancas, el EZLN y la muerte en el aeropuerto de Guadalajara del Cardenal Juan José Posadas Ocampo, dónde fue detenido El Chapo Guzmán.
Miles de historias que no serían públicas sino hubiera un reportero, un editor, un jefe de noticias que tuviera la voluntad, la decisión valiente de investigar, de dar a conocer los hechos con la legítima desicion de informar.
El periodismo, es incómodo sino no tiene sentido, los periodistas somos seres críticos, que gozamos de valentía y audacia, cuando el periodista pierde eso no solo lo pierde él, sino su audiencia.
En eso radica la responsabilidad real de la ética como apunte para dar brújula a las decisiones de un reportero, sin embargo más allá de ello, el oficio de reportero no es a modo, no es militante y mucho menos brinda comodidad a las personas o instituciones a las que cubre, periodista que no es incómodo es intrascendente.
No sé trata de darse guayabasos, se trata de admitir que la apuesta por hacerse cargo de los derechos de las audiencias por parte del Estado Mexicano, tiene que ver abiertamente con la censura al periodismo real y sustantivo.
Primero fue la sobre-representación en la cámara de diputados y el senado, después los jueces y magistrados del acordeon, acto seguido los consejeros del INE y el control del tribunal electoral de la federación, en un escalón más le llegó la hora a la suprema corte de justicia de la nación(SCJN), ahora siguen los medios incómodos, todos y algunos en particular como TV Azteca.
Desde su arribo, Andrés Manuel López Obrador generó una brecha en contra del círculo rojo de periodistas del país, borrando de un plumazo la historia de muchos años de apertura a la izquierda incipiente, propiciando la salida de casi todos los periodistas críticos de sus espacios en radio y televisión.
Damnificados muchos, tan solo recordemos el caso del periodista Ricardo Rocha (periodista que le abrió el espacio cuando el régimen lo censuraba), acudiendo a la mañanera después de cerrar los fondos al canal del congreso capitalino y de ser señalado como beneficiario del régimen por los adeudos de publicidad con la administración de Enrique Peña, realizando una abierta crítica al presidente y recordándole que no existe periodismo a modo, las palabras de Ricardo Rocha retumban en los oídos de muchos periodistas en el país.
Hoy, ante la falta de talento para mantener un discurso coherente y ante la realidad incómoda del vínculo entre el régimen y el narcotráfico, en lugar de abrir un maxi proceso y enviar a todos los involucrados con el crimen organizado, operan está locura de los derechos de las audiencias.
No hay mayor derecho de las audiencias que el de conocer la verdad, pues en esa medida seremos libres, (aunque sea de pensamiento), el cuestionamiento resulta natural y sano. lejos estamos de las portadas en blanco de los diarios en manifestación por la censura en los tiempos del PRI?, lejos se ve la salida de Julio Sherer de la dirección del excélsior y del nacimiento de la revista Proceso.
Los reportajes de los diarios internacionales, como el país, el Washington Post o The Guardian no se van a poder censurar, desde afuera se va a tener que hacer lo que sucedió con las dictaduras latinoamericanas de los ochentas, lo que incluso hacía Julio Sherer como reportero mexicano.
“La libertad no se pide se ejerce y se seguirá ejerciendo en este país, mientras haya un espacio donde poder opinar, investigar y dar a conocer hechos producto de investigación periodistica, en este país no podemos darle al Estado la libertad de decidir sobre lo que podemos decirnos, ni comunicarnos, eso va más allá de su función eso se llama censura”.
Es cierto en el manual de la izquierda de Castro y de Chávez efectivamente los siguientes en la lista somos los medios, la opinión pública, con la diferencia de que a pesar de lo que crean, México ya no es un huevo dónde solo pasa lo que se decía en el noticiero 24 horas con Jacobo Zabludovsky, o lo que se acordaba con Vásquez Raña una noche anterior.
Ni las tres líneas de la Rayuela de la Jornada, ni las columnas de Riva Palacio o Ciro se van a parar mientras este México siga teniendo el espíritu para preservar la democracia y la participación, el periodismo va a continuar, a pesar de la criminalización, a pesar de la censura ya idearemos caminos.
No es la primera vez que lo vivimos, y no será la última, el Péndulo siempre oscila de un extremo a otro, invariablemente por más que quieran mantenerlo en uno solo sitio, por más que gasten en propaganda y redes sociales, por más que quieran mantenerlo de forma artificial, la fuerza de gravedad hace y hará su trabajo para mantener el equilibrio democrático pesele a quien le pese.