Ciudad de Méx.- Con la inversión de un Tren de Alta Velocidad que conectaría las dos regiones potencializaría el desarrollo económico de Michoacán de Ocampo y Querétaro.
Con punto de acuerdo, el Diputado Federal por la Quinta Quinta Circunscripción, del Grupo Parlamentario de Morena, Agustín García Rubio, exhortó al Ejecutivo federal, la SCT y a los gobiernos de Michoacán de Ocampo y Querétaro a considerar la construcción de un tren de alta velocidad entre ambos estados.
Es así, que con fundamento en lo dispuesto en los artículos 6, numeral 1, fracción I, y artículo 79 del Reglamento de la Cámara de Diputados, se someterá a consideración la presente proposición, haciendo hincapié en la relación económica entre ambos estados, los cuales no solamente tienen una cercanía geográfica, sino, por cuestiones históricas, políticas y culturales han estrechado ciertos vínculos, por lo que, con la inversión de un Tren de Alta Velocidad que conectaría las dos regiones potencializaría el desarrollo económico de Michoacán de Ocampo y Querétaro, entidad que ha tenido un crecimiento económico en los últimos años con porcentajes que van del 6 al 8%, muy por encima de la media nacional.
Así también, con el tren se motivaría a las personas a viajar entre los dos estados, aumentaría el esparcimiento y sobre todo se podría viajar de manera más rápida y así expandir el turismo en las dos entidades, los viajes de negocios y trabajo, logrando que los contactos económicos y sociales aumentaran, tras disminuir la distancia.
Cabe destacar, que los trenes de pasajeros de alta velocidad surgieron por primera vez en Alemania en 1933, en la línea de Hamburgo a Berlín. El tren conocido como Fliegender Hamburger, con tracción a Diésel, podía alcanzar la fabulosa velocidad, para la época, de 160 km/h. Posteriormente en 1936 se introdujo el sistema Henschel-Wegmann impulsado por vapor, el cual corría a la misma velocidad
Por su parte, Inglaterra, Italia y Estados Unidos, durante los años 30, establecieron sus sistemas de alta velocidad ferroviaria con trenes que iban de 124 a 160 km/h, algunos con picos de hasta 203 km/h. La segunda guerra mundial detuvo su desarrollo y fue hasta mediados del siglo XX, en que se volvió a retomar dicha tecnología.
Para 1950 en Europa surgieron los trenes franceses y alemanes y en Japón con velocidades entre 145 y 160, con máximas de 300 km/h, con lo cual cambió la tecnología de convoyes de vapor y diésel a la propulsión eléctrica; respecto a las vías, se sustituyeron por la elástica con durmientes de concreto y sujeción a base de tornillos, lo cual permitió
incrementar la velocidad de operación, al tiempo que se mejoró la seguridad y estabilidad de rodamiento.
Japón en 1964 inauguró el primer tren de alta velocidad el Shinkansen Tōkaidō, con una velocidad punta de 300 km/h.
Sin embargo, en la actualidad, se cuentan con importantes sistemas ferroviarios de alta velocidad, como en Europa el TGV de Francia, que alcanza hasta 574 km/h de velocidad en pruebas, El Treno-Italia, el AVE Español, el ICE alemán y diversos sistemas en otros países como Corea del Sur, Taiwán y Turquía.
China, en este próximo diciembre cumple el décimo aniversario de la inauguración del tren de alta velocidad Wuhan-Guangzhou, con una extensión de 1,100 km.
Respecto a México, a mediados de los años 90 existía una red de los denominados Trenes Estrella, con locomotoras a diésel y velocidades de no más de 80 km/h que conectaban entre 12 y 16 horas desde la CDMX destinos como Veracruz, Guadalajara y Monterrey, sin embargo, el proceso de privatización del Sistema Ferroviario Mexicano, condenaron la desaparición de dichos trenes.
No obstante, debido a la inseguridad de las carreteras del país, en materia de delitos como los asaltos y la creciente saturación del tránsito (hasta antes de la pandemia) en estas vialidades y de algunos aeropuertos nacionales, la alternativa de los trenes de alta velocidad se ha visto con optimismo, desde hace al menos una década por diversos gobiernos del país, incluido el actual.
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