Por: Redacción
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CDMX.-La reciente actualización de la Estrategia Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos, plantea un fortalecimiento de las acciones contra el narcotráfico mediante el uso de inteligencia artificial, operaciones coordinadas y mayor cooperación internacional, en un contexto marcado por señalamientos hacia autoridades en el estado mexicano de Sinaloa.
El documento establece que agencias estadounidenses incrementarán el uso de tecnologías avanzadas para analizar cadenas de suministro y detectar envíos vinculados al tráfico de drogas, especialmente fentanilo y metanfetaminas. Asimismo, contempla acciones contra rutas de tráfico, incluyendo el combate a túneles transfronterizos y el monitoreo de vías aéreas y marítimas.
En este marco, México es identificado como un socio clave. La estrategia señala que la cooperación bilateral será fortalecida mediante intercambio de inteligencia, capacitación a fuerzas de seguridad y operaciones conjuntas, condicionadas a resultados concretos como detenciones, extradiciones y desmantelamiento de laboratorios clandestinos.
Este endurecimiento ocurre en paralelo a una coyuntura política en Sinaloa, donde diversas figuras públicas —incluido el gobernador Rubén Rocha Moya, el Senador Enrique Inzunza, y el Juan de Dios Gámez presidente municipal de Culiacán y mandos policiacos— han sido objeto de señalamientos en relación con presuntos vínculos o responsabilidades en materia de seguridad. Hasta el momento, las autoridades correspondientes no han confirmado responsabilidades judiciales definitivas en estos casos aunque existe una petición de una corte de Nueva York para su detención y extradición a EUA.
La estrategia estadounidense también enfatiza el ataque a las finanzas de las organizaciones criminales transnacionales, así como la coordinación regional a través del Diálogo de Drogas de América del Norte (NADD), que involucra a México, Estados Unidos y Canadá.
Especialistas consideran que el enfoque integral planteado por EE.UU., que abarca desde el origen de los precursores químicos hasta la distribución final de drogas, podría traducirse en una mayor presión sobre las instituciones mexicanas, particularmente en estados con alta presencia del crimen organizado como Sinaloa.
El documento subraya que el objetivo es cerrar espacios operativos al narcotráfico mediante una estrategia continua y coordinada, incrementando los riesgos y costos para estas organizaciones.