Consolida Gobierno federal rescate del algodón nativo del pueblo amuzgo
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Como parte del Programa General Lázaro Cárdenas del Río, por instrucción de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la subsecretaria de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural de la Secretaría de Bienestar, Columba Jazmín López Gutiérrez, dio inicio al Proyecto para el rescate del algodón nativo, y en coordinación con la comunidad de la región amuzga de Guerrero y Oaxaca, se sentaron las bases de una transformación productiva y cultural de largo alcance.
En 2025, se realizaron asambleas comunitarias, talleres de formación agroecológica y procesos de recuperación de saberes tradicionales, lo que permitió la instalación de parcelas, la activación de Comunidades de Aprendizaje Campesino y el inicio de una nueva etapa para el algodón nativo que, a la fecha, muestra resultados visibles y medibles.
Mientras en 2024 había 181 personas sembradoras de este algodón, el año pasado se incorporaron 581 nuevas personas beneficiarias, lo que también fortalece el papel de las mujeres sembradoras como guardianas del territorio y conocimiento ancestral.
El acompañamiento técnico y los talleres de fomento realizados en los municipios de Xochistlahuaca, Tlacoachistlahuaca y Ometepec, Guerrero, se establecieron 23 parcelas de algodón nativo con una superficie total de 4.1 hectáreas, donde se desarrollaron diálogos de saberes entre personas mayores y nuevas generaciones, recuperando prácticas tradicionales de siembra, limpieza y cosecha mediante enfoques agroecológicos.
La primera cosecha de algodón nativo marca un hito para el pueblo ñomndaa, ya que representa la recuperación de un cultivo, el fortalecimiento de la identidad comunitaria, la autonomía productiva y la conservación de la diversidad genética del algodón mexicano.
México es centro de origen del Gossypium hirsutum, especie de la cual proviene cerca del 90 por ciento del algodón comercial que se produce en el mundo. En el territorio ñomndaa, este cultivo no solo representa una actividad productiva, sino un elemento central de la vida comunitaria: es materia prima de los huipiles tradicionales, parte de la medicina tradicional y un símbolo de continuidad cultural transmitido de generación en generación.