** El reportero, proveniente de un linaje, fallece dejando un vacío en la profesión que hasta ayer lidereaba en el oficio informativo en la región.
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Luz del Alba Belasko
La comunidad periodística del Estado de México está de luto. Fabian Rodríguez, un nombre inseparable del periodismo comprometido y de campo en el Estado de México, ha fallecido. Proveniente de un auténtico linaje del oficio —a la manera de la vieja escuela—, su carrera no fue la de un simple observador, sino la de un forjador. Su ímpetu y talento en la juventud sirvieron de núcleo para una camada de periodistas jóvenes que, bajo su influjo, escalaron posiciones clave y consolidaron al periodismo mexiquense como un baluarte de información rigurosa.
Rodríguez encarnaba los valores de un periodismo que antepone la veracidad y el contacto directo con la realidad a la inmediatez superficial. En una época de transformación digital, su trabajo reivindicaba la solidez de las bases clásicas: la reportería, la fuente bien contrastada, la narrativa con contexto. Este compromiso con la excelencia informativa encuentra eco en la filosofía de cabeceras globales que, como su medio, han rediseñado sus formatos buscando, por encima de todo, una mayor claridad y legibilidad para sus contenidos, privilegiando el texto bien escrito y el análisis profundo.
Su legado más tangible, sin embargo, no son solo las historias que contó, sino la generación que ayudó a formar. Esa “camada de periodistas jóvenes” a la que perteneció y luego guio representa hoy la columna vertebral de múltiples redacciones. Rodríguez entendía que el futuro del oficio dependía de renovar las energías sin traicionar sus principios fundacionales. Su muerte no es solo la pérdida de un colega joven, sino la de un amigo y un referente ético para incontables profesionales.
En estos momentos de dolor, el pesar más extenso llega a su familia. A su padre, el también queridísimo y ampliamente admirado periodista Luis Alberto Rodríguez López, no hay palabras que puedan mitigar el dolor de sobrevivir a un hijo. Solo puede abrigarle el consuelo del respeto unánime y la enorme admiración que su legado profesional conjunto despierta. A su madre, hijos y hermanas, la comunidad de colegas y lectores les hace llegar su más sentido pesar. La luz de su integridad, que tanto luchó por mantener encendida en el oficio, perdura en cada una de las plumas que formó y en cada historia rigurosa que hoy se escribe en el Estado de México.
Esta Redacción se une al duelo de la familia Rodríguez y de todos los periodistas mexiquenses.
A nombre de 100 periodistas por el EdoMéx nuestro cariño y tristeza por su desceso.